LA MONJA ALFÉREZ EN EL MARÍA GUERRERO

La historia no es como para tirar cohetes. Una joven donostiarra huye del convento donde su tía es priora y se dedica, disfrazada de hombre, a recorrer mundo ejerciendo de militar primero y de pícaro y matón más tarde.  Lo peor es que es historia está escrita por la propia protagonista y con su propio, también, estilo.

La leyenda de la mujer hombruna en el XVII, y en otros momentos, no es nueva, pero es curiosa, eso es innegable. Nadie se dio cuenta de que Alonso era una mujer, pudo matar a muchos hombres  a estocadas, tuvo amores con mujeres sin que ellas lo notasen y solo ella decidió dónde y cuándo descubrir su secreto. Parece poco creíble, pero menos lo es que sobreviviera cargada de honores y fama, que le pesaban enormemente, en una época en la que por un quítame allá esas pajas sometían a cualquiera al brazo  de la Inquisición. Y ella, Catalina, o Alonso, no solo no fue sospechosa, sino que fue recibida en audiencia por el mismo papa que le concede el privilegio de ir vestida de hombre siendo, ya de forma pública, mujer.

Juan Pérez de Montalbán escribió una comedia sobre ella con este mismo título, pero existen documentos históricos que reflejan la existencia real del personaje: Historia de la Monja Alférez, doña Catalina de Erauso, escrita por ella misma, y también un Memorial de los méritos y servicios del Alférez Erauso. Hoy día parece que ya  nadie duda de la existencia de esta extraordinaria mujer, sea o no la misma cuya vida recrea Pérez de Montalbán en su comedia de enredo.

Pero la obra que se representa en el María Guerrero no es ni aquella ni esta. Es otra cosa. Un narrador introduce la historia, ardua y pesada en su estilo y, poco a poco, va dejando paso a una síntesis de las hazañas de este, o esta, pícaro y matón en su ir y venir por América del Sur. El mundo del circo está presente en la obra y el continuo cambio de actores y actrices desempeñando el papel de la monja militar la convierten en una obra coral, donde hay malabares, duelo a espadas, un poquito de magia, algo de morbo, su pizquita de música y poco más. El guión no permite más guiños ideológicos ni juegos  de reflexión.  A veces, todo son risas y chistes, otras, el drama de la supervivencia de la mujer aventurera, su suerte y su carácter indómito.

http://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero41/monjalfe.html

http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2010/05/18/mujeres-de-la-historia-que-tuvieron-que-vivir-como-hombres/

Ninguna reflexión sobre época y contexto, ninguna conclusión sobre el por qué o el cómo. Espectáculo, eso sí, agradable, bien escenificado, buena interpretación coral y ritmo apropiado.  El montaje alcanza su grado más visual en la audiencia con el papa, donde este es elevado sobre una peana móvil, entre mantos de “ciertopelo” rojo. Soberbia imagen lograda con gran habilidad. Bien, en general.

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