DESEOS DE PRÓXIMOS AÑOS

Los tengo todos escondidos en un pliegue de mi falda, como decía la canción. Unos pocos serán suficientes.

Me gustaría no tener que ver más esos reportajes de ONGes donde aparecen en primer plano niños y padres hambrientos y heridos, quietos en el dolor mientras, compasivamente, alguien les graba para, luego, pedir ayuda con su espontánea miseria.

Me gustaría que dejasen de mear en las esquinas de los barrios antiguos de las ciudades.

Querría ver algún buen programa de televisión, de cualquier televisión, alguna vez a lo largo del año.

También me haría feliz que alguien pusiera un preámbulo de este tipo a ciertas leyes: Nadie te obliga, úsala si te parece y si no te parece, no, pero no impongas tus deseos al resto de los ciudadanos.

Y que más de esos ciudadanos salieran a la calle a protestar de lo que ya parece una broma surrealista: nos felicitan por haber logrado que, con la miseria de la inmensa mayoría, subsistan y empiecen a enriquecerse unos pocos, unos poquísimos.

Dejar de ver el mensaje del Rey. Un coñazo.

Querría que la ONU, si todavía existe, prohibiese todos los partidos políticos del mundo mundial que tengan alguna relación, del tipo que sea, con cualquier creencia. Y no excluyo a nadie.

Si fuera posible, estaría gustosa de recoger la parte queme tocase en el reparto de la donación voluntaria de sus propiedades y beneficios hecha por los equipos de fútbol. Tampoco me importaría que solo se jugase al fútbol en los patios de los colegios.

No me importaría que las señoras dejasen de meterse silicona por todas partes. Ya me va dando miedo, físico y mental.

Amanecer un día con veinte años menos estaría de lujo. Bueno, con diez. Y con otros tantos menos de peso específico en pura canal. Lo de las arrugas y otras hierbas va a ser más complicado. Parece que la ley de la gravedad no admite sugerencias.

Pero lo que más me gustaría es seguir viendo el rostro de los seres que siento desde siempre a mi alrededor, tener encendida su imagen en la memoria y activado el olvido de otras imágenes y momentos que son como lastres que no dejan avanzar.

Jugar con la memoria y el olvido en una combinación perfecta y caminar. Vamos a ello una vez más.

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