FELIZ DÍA DEL PADRE…

Cerró el tubito y lo entregó. A dos pasos de allí le esperaban sus colegas para tomar unas cañitas.

Era un padre, un futuro padre.  Su mérito: meter el moco en un tubo. Luego, lo que pasase con el tubo no era cosa suya.  Para eso había que ser madre, que esa, la gorda, sí que no podía librarse ni de coger el moco, ni de verlo crecer en su interior como un girasol enorme, como un molino que cada vez moviera las aspas a mayor velocidad. Verlo salir como la ropa de la lavadora y llorar y gemir y mamar. Durante días y meses y años. Durante el resto de la vida.

¡Pero lo del padre…! Es un misterio para mí. Hecha la siembra, se acabó la dedicación. Algunos lo intentan al principio, pero suelen cansarse con mucha facilidad: el trabajo y los amigos, sus aficiones y sus siestas consumen la mayor parte de su tiempo en esta vida.

Y entonces ¿coño celebramos hoy, cuando los hombres solo ponen el moco fino filipino y son, la gran mayoría, tan capaces de querer al fruto del vientre de su amante como de olvidarlo si no les conviene, entorpece su futuro, ella se porta mal o le sugieren que sería muy molesto hacerse presente en la boda de la madre y el padre putativo de su cachorro transgénico?

Padres que golpean a sus hijos o los abandonan, los violan o los utilizan, y los peores: los que los olvidan o los creen intercambiables. Conozco padres de pega que no recuerdan que hicieron un hijo y se empeñan en tener hijos con otras. Pero, hombre de dios, si tienes uno con la Olegaria, que el chaval ni te conoce, para qué te emperras en tener ahora otro con la Gumersinda que, además, te pone los cuernos. Yo sé por qué, y hay ejemplos públicos y privados: al macho humano no le casa eso de ser padre hasta que no se ha hecho ya muy mayor y le da envidia ver a otros machos con sus crías. Lo de asumir la vida de un tercero les cuesta tanto que, algunos, las asumen pegadas a la col de su vida propia y cuando abandonan a la col, abandonan al mismo tiempo y de un solo tajo, a las hojas de alrededor. Luego, pasa el tiempo, enchochecen y se sienten frustrados, sin ramas ni frutos, se preguntan por qué no lo entendieron en su momento, y se ponen a la tarea improvisada con más ahínco que saber.

Las hemerotecas están llenas de padres de doble vuelta que descuidaron a sus hijos mayores, cuando ellos no lo eran, y se han sentido solo verdaderos padres cuando peinaban canas o, en algunos casos, maldito lo que necesitaban el peine. Vamos, se han hecho padres de pro a la edad en que también son abuelos. Varios de ellos viven de sus trinos: no hace falta decir más.

Y estas divertidas anécdotas me dan qué pensar. Porque hoy el mundo mundial celebra el día del padre, pero habría que saber de qué coño padre hablan. ¿Del de la primera ronda, de la segunda, del tubito y donación, del chulo putas, del violador, del olvidadizo, del cornudo, del que les aparta para que no molesten, del que nunca tiene tiempo para ellos, del que se hizo el olvidadizo para no tener problemas, del que no estaba maduro en su momento…?

No tengo ni pajolera idea de lo que significa ser padre. Ver crecer, vivir y tomar forma a un ser que no te pertenece más que en el extremo oculto de un moco, no tiene demasiado sentido y debe de ser muy complicado. De ahí el fracaso de muchos de ellos

Lo mismo va a ser que la paternidad es otra cosa. ¡Vete tú a saber! En todo caso, cualquier excusa, mundial o local, es buena para tomarse unas cañas y darle un bocado al bizcocho, mientras, que para la parienta, digo, la parturienta, jejejeje.

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