AMISTADES PELIGROSAS EN EL MATADERO, EN SALSA DE BULLICIO Y CON GUARNICIÓN DE AIRE.

Lo mezclo todo, es cierto. La noche fue completa y el Matadero estaba a rebosar. Había gente, demasiada gente, encaramada parte de ella después de ver las obras, en el gallinero que decora el restaurante. Gente haciendo fotos, y me incluyo, rollo postureo del de siempre y una comida rápida de quiero y no puedo, con pretensiones de alta cocina y final dramático: ni una puñetera patata frita de guarnición.

IMG_20150227_203001 IMG_20150227_203006 IMG_20150227_232319 IMG_20150227_232331

La obra no me atraía de entrada, de salida, me sorprendió. La adaptación es fresca, no se aleja del espíritu de la novelita epistolar original y va servida en bandeja de humorcito fino con guarnición de rock duro y desmelene de los delicados, perversos, frívolos y ociosos nobles dieciochescos.

No todos los actores daban la talla, pero, en general, con muy pocos medios se saldaba la obra con buena nota. Todo se hacía en presencia del espectador, las escenas gruesas se han tratado con buen gusto, los desnudos, pocos y adecuados al contexto, y la música constituye el aderezo picante, chispeante y duro que acompaña las pasiones de los protagonistas.

Todos acaban mal, es lógico. El ocio no es bueno y contribuye a despertar en la mente deseos lascivos. Si, encima, tienes todo lo que puedes desear, eres noble, descreído y vives en una época ilustrada y frívola, defensora de la libertad y nada temerosa de dios…, pues es lo que pasa. La muerte, el convento, la enfermedad y el desprecio social acaban con las liviandades de estos libertinos. ¡Si llega a contar la historia Torquemada, les hace rodajitas finas y los asa a la parrilla! La marquesa acaba como la Regenta, la jovencita, en el convento, la puritana, en el infierno tras suicidarse, y el conquistador, muerto a estocada limpia.

No te quedan ganas, sinceramente. Luego, el gentío, las risas, y la comida, peor servida de lo que debiera, pero sabrosa, me consolaron de tan amargo final. Lo peor fueron las patatas: no había ni un gajo en todo el Matadero y comimos hamburguesas dieciochescas y alambicadas con guarnición de aire.

Pero la obra merecía la pena.

PD.: La creación de una alberca por parte de Eugenio Ampudia, con sorprendentes efectos ópticos en el espacio ABIERTO X OBRAS, en el mismo Matadero, y gratis como siempre, redondea la visita. ¡Que no falte de na!

IMG_20150227_193420 IMG_20150227_193431

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s