NUEVA GUÍA DEL OCIO 5. SINGLES GERIÁTRICOS.

Me decía el otro día una amiga que no tiene hijos ( puestos a no tener, ya no tiene a nadie), que, de repente, había empezado a pensar en quién iba a cuidar de ella cuando estuviera enferma o vieja.Y noto que, últimamente, se repite ese comentario entre la gente que me rodea. Muchos de ellos, por su condición personal o social carecen de familia: solterones o solteronas, singles en fino, que no han tenido hijos y han perdido  ya a sus padres, simples desarraigados o alejados de la familia por múltiples razones.

Y me quedo con la boca como para poner sopas: ¿por qué no piensan en aquellos a quienes pueden ayudar, a quienes pudieron ayudar y no lo hicieron, en quienes no tienen ayuda hoy día e, incluso, en quienes pudieran estar más enfermos y solos que ellos, lo sepan o no …?

Nunca hablan de ellos mismos como posibles donantes, renunciantes o sacrificados. Nunca ven en los demás un objeto de amor, un punto a donde dirigirse para echar una mano. No. Solo el miedo a que los demás no se hagan cargo de ellos está presente en sus vidas, y solo ha aparecido cuando han empezado a peinar canas o el primer problema grave de salud ha hecho su aparición.

Mientras tanto, libres como el viento y fuertes como  tarzanes, viajaron, bebieron, disfrutaron… y en muy pocas ocasiones fueron capaces de renunciar a su propia vida para entregar un pedazo a alguien de alrededor que lo necesitaba: una madre triste que se hacía mayor, la hermana al borde de la separación, la otra hermana cargada de hijos y de deudas, el amigo huérfano, el otro parado…, pero entonces no tenían tiempo, había que aprovechar, y su sonrisa burlona cuando, a la hora del aperitivo, había alguien que se iba porque tenía que ir a recoger a los niños al colegio se ha convertido hoy en mirada sesgada de envidia, en preguntas de miedo, en sospechas de abismo.

Una vida entera dedicada a cuidar de pequeños gorilas que absorben la realidad y la fantasía y te lo niegan todo, de machos idiotas que sirven para bien poco y creen haber descubierto la nitroglicerina, de ancianos soberbios que no renunciar al espolón ni a la hora de la muerte, de solteronas neurasténicas, de bobos irremisos, de perdidos, de equivocados, de enfermos, de inútiles… Y ahora, cuando eres tú la boba, la perdida, la equivocada o la enferma  ¿no te has ganado el derecho, la gratitud, el tiempo, la compasión de alguno de los que cuidaste y por los que sacrificaste tu vida? ¡Joder con la justicia de la vida! ¡ Aquí todo el mundo quiere mojar sin haber cocinado!

¡Puta corrupción, hasta en eso se nota! Los singles de toda la vida, cuando llega el ocaso, exigen tratamiento de padre y madre por vía de sus cojones. Pues ahora, hermosos míos, os fastidiáis. O contratáis una familia de rumanos que os cuiden. Haberlo pensado antes.

Se me olvidaba. Algunos de los hijos son de puta, en el peor sentido metafórico de la expresión. Lo digo para que conste y se consuelen. Y tampoco cuidan de sus viejos cuando hace al caso. Por si alguno piensa que esa es una ley universal de obligado cumplimiento.

 

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