NUEVA GUÍA DEL OCIO 10. EL CAFÉ COMERCIAL DE MADRID.

Ha cerrado. Lo sabemos casi todos. Y no he podido evitar que dos lagrimones como cebolletas de gordos me resbalaran maxilar abajo.

Ese lugar rancio, antiguo, oscuro, extraño…, esa cueva de personajes y personajillos,  listos y listillos, eruditos, malandrines, viejas y viejos, busconas y buscones, estudiantes, vecinos del barrio, aburridos de la vida, pobres de café con leche y gracias…, tenía todas las virtudes que no tendrá ningún lugar, jamás.

No solo formó parte de nuestra vida y ocultó amores ilícitos o los descubrió, protegió tratos indignos, propició negocios, compras y ventas de casi todo, surtió de anisete a ciertos personajes del franquismo y cobijó conspiraciones, encuentros y tertulias. Además, lo hizo a propósito, a sabiendas, con todas las consecuencias del mundo: cualquiera podía esconderse entre sus paredes viejas, hundirse en la tapicería desgastada de las sillas o parapetarse en el pasillo que daba a los baños, virtualmente inexpugnable. Cualquiera podía permanecer en sus intestinos durante horas, como una estatua orante o votiva, dependiendo del caso: a nadie le importaba un pimiento.

En una España donde todos éramos sospechosos, el Café Comercial se nutría de sospechas, de secretos, de bichos raros, de chocolate con churros y café con leche. A cambio, como único pago, la antipatía de libro de los camareros del salón, una impronta de la casa.

Luego, con los años, los jovencitos hispanos se apoderaron de la barra y detrás de los viejos taburetes, aparecieron más sillas y mesas  y sacaron todo el arsenal a la calle, cuya terraza se llenó de guiris que, tan ajenos al olor y al saber del viejo café, hubieran hecho vomitar de asco al mismo  Valle-Inclán.

Allí, yo, como tantos otros, viví algunos de los momentos más plenos de mi vida, muchos de los cuales parecían puertas doradas de películas de Disney que se abrían ante mí. Era muy joven.

Allí llevé hace muchos años a mis curiosos amigos extranjeros que no podían creer que existiera ese submundo detrás de la puerta giratoria, manual, por supuesto.  La desidia del túnel del tiempo que veían alrededor embobaba a unos y asustaba al resto.

Allí intercambié apuntes, me reuní con amigos, reencontré a viejos compañeros, esperé ilusiones adolescentes, convencí a quien más amé de que no era indecente entrar a tomar un descafeinado con croissant a la plancha, aunque no te acompañase tu marido. Miré pasar a cientos de madrileños de un lado a otro, ateridos de frío, charlé de política y encontré, también, una parte importante de lo que sería luego mi vida y mi destino.

Pude  mirar, por el rabillo del ojo, a antiguos presidentes del Real Madrid, atildados, bronceados y horteras hasta el asco, escritores y escritorcillos, entre ellos la inolvidable Carmen Matín Gaite, tocada siempre en aquella época de boina ladeada, y a muchos otros escritores y escritoras, seguidos casi siempre de la corte de vampiros-pelotas que rodean a los que han salido en la tele, aunque solo sea por haber publicado un libro.

Vi pupilas dilatadas, viejos verdes mirando culos verdes, lesbianas solitarias y expectantes, parejas plantadas, busconas muy mayores para hacer la calle, paseando las varices de la puerta al wáter, mirando a todas partes y esperando una señal, como un ser venido de otro mundo, descarada, vieja y desesperada , tan irreal como el aspecto que arañas y espejos daban al salón, entre película en blanco y negro y buhardilla  antigua de portera.

Y como todo acaba, también este lugar especial ha muerto. Ha terminado encerrado tras verjas de hierro, silencio, mierda y oscuridad.  Dentro se han quedado partes de la vida y los sueños de muchos de nosotros.

Mi corazón le llora y desde aquí le brinda un homenaje, el único homenaje que merece la pena: el de la inmensa y eterna gratitud.

 

 

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s